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Poemas de antes

Mis amigos se han ido o han muerto sin decir por qué.
Me quedo solo en la calle donde el barro salpica por todas partes y no me alcanza.
Mis amigos se han ido o han muerto sin decir por qué.
Estoy con ellos en este prado donde la hierba brota por todas partes y no me alcanza.

En esos climas podridos que  llaman templados
los árboles gimen ante primaveras estropeadas,
los pájaros atónitos pisotean todos los cienos,
canciones nacidas muertas se pierden en los hielos,
y los pensamientos errantes no saben dónde posarse.

¿Me afligiré por mi carcasa cambiante y por la llovizna,
cuando las flores del ciruelo me llaman a la vida?
¿Me alegraré de mi piel elástica y del sol ardiente,
cuando las flores del manzano me llaman a la muerte?
Pronto mi propia densidad me alejará de estos polos absurdos.
Seré mi propio reflejo en la conciencia abstrusa.

Una tarde de fin del mundo vio pasar la horda silenciosa de los niños lisiados.
Alucinado, su grupo insensible galopaba en lo extraño hacia los destinos muertos,
donde la aurora boreal imitaba la mañana.

Las posturas peligrosas del amor
provocan artritismos indomables.

DAHOMEY

Hábiles amores de las ballenas en las llanuras líquidas, rosas de todas las medusas.
Gérmenes esféricos de las tortugas, escondidos en la arena alquímica
donde el oro se cuece lentamente. 
Y vosotros cinocéfalos impuros, os reís irónicamente
ante el cangrejo blanco que camina hacia atrás sin gracia ni razón.

DRAMA HORTELANO

A Camille BRYEN

El león y el domador salvaje, cogidos del brazo,
han salido a visitar las siembras primaverales.
Enguantada con verde silencio
la fiel culebra los acompaña.
Dos ojos salidos de la tierra
contemplan desde muy abajo
la vida y su misterio.
El león se enternece y el domador distraído
recuenta los años.
Un aspersor danza entre los tules de agua.
El domador se palmea los costados y bosteza.
Mediodía perpendicular, todo se evapora.
El tierno león acostado amasa la tierra
en torno a las pálidas manos recién replantadas.

Leñador embalado,
¿sobre quién golpeas?

El entierro del conde envenenado
ha reunido las formas negras del recuerdo.
La palidez de la joven duquesa no sorprenderá a nadie
en este día en que el rojo se prohíbe
la gran cruz del duque, su marido.

Igualmente muertas, la alegría y la tristeza
yacen ante mi alma que flota sin hábitos.

¡Socorro, vosotros!
el alambre me enlaza

Pasada la emboscada de los verdores,
el muerto sorprendido oye que leen la sentencia desigual
de los gestos reencontrados.

En las escarpadas pendientes  donde se desgarran formas
la memoria se encorva ante las asperezas de las manos sin dedos
que palpan los contornos del yo.

Y las pálidas sensaciones escurren la presencia invisible de las uñas que crecen
y de los cabellos que se enrollan solo para ellos mismos.

Ningún apoyo en la oscuridad donde el ruido sin eco
engendra el secreto y los miedos dispares.

Ese hombre cubierto de cielo que mira en la oscuridad, es Él.
La dama cuya tenue chispa reluce, es Ella.
El monstruo que dormita a mis pies la perjudica y murmulla.
Una mano cubierta de dedos suavemente se prepara.
Calentándole las uñas aún se le podría salvar.

LA PATRIA EN PELIGRO

Arma tu brazo altivo soldado
y bebe anís como un bravo
para amortiguar tus flatulencias
en el momento de los asaltos.
Tu madre que te besó
llora silenciosamente
mientras calcula la prima de tu próximo cadáver
y la subida del café.
Adelante ten valor, tu mujer no está abandonada.
Tu nombre todavía está ahí para cubrir la paternidad
de un rasta.

Los dioses están molestos de haber perdido la lanza
de los únicos bomberos de plomo,
fundida al calor de las vírgenes impúdicas.

Como los arqueros heridos que llevan cuerpos para mostrarlos,
el músculo abandonado se mueve por la retaguardia en la ruta sembrada de pepitas de oro.
A mitad del día y el corazón a la diestra,
en los escombros del tiempo donde los pasos son mortales.
Se inscribe cual sangre nueva bajo el orbe de las doncellas.

«Inmensamente ebrio y burlón, ese estárter del inconsciente.»

«A fuerza de jugar con la cuerda
esta niña se transforma en factores esenciales,
a saber, mamas y picos.»

«La mujer de amplias caderas que come una margarita
podría ser una bailarina de la Ópera Cómica.»

«¡Qué emoción en sus admirables ojos de foca,
qué gracia en esa cabecita y los bigotes esparcidos!»

«La madre de familia en su edad crítica
se ofrece violentamente al amor ante sus hijos que ya no cuentan
Su madurez mugiente se enmascara con perfumes y corsés.»

«El niño Jesús se va a la escuela,
y la gran cantante nos devorará los hígados
con su vestido venenoso.»

«Reflejos aulladores del hombre experimentado
que vive engañado, para honor de la ciencia
y la exterminación de los machos.»